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Distribución

Un pantallazo de un portal de anuncios no basta para decirle a un juez cuánto vale un coche

Ganvam asegura que la judicatura ha consolidado sus tablas como referencia objetiva para valorar vehículos, porque los precios de oferta de Internet, por sí solos, no indican el valor real.

Jaime Barea, Cristina Villa, Luis Murias y Pablo Molina en el debate sobre la valoración del vehículo en Ganvam Jurídico
Foto: Ganvam

Cuando hay que ponerle precio a un coche en un juzgado, lo que pide un anunciante en un portal no sirve de mucho. Esa fue la idea central de la primera edición de Ganvam Jurídico, la jornada que Ganvam organizó con AEDRA, la Asociación Española de Desguace y Reciclaje del Automóvil, el 7 de octubre en el campus de Chamberí de la Universidad Alfonso X el Sabio, en Madrid. Contó con la participación del magistrado del Tribunal Supremo Manuel Marchena.

La asociación sostiene que los jueces ya toman sus tablas como referencia objetiva para valorar un vehículo. Y defiende el motivo: los precios de oferta publicados en Internet, por sí solos, no son un indicador del valor real.

Lo que necesita un juez

La magistrada Cristina Villa, del Tribunal de Instancia de Madrid, lo dejó claro: «Para un juez, el informe pericial y las referencias objetivas son esenciales para poder justificar la sentencia». Villa también se quejó de los informes de bajo calado técnico y de los pantallazos de portales que no aportan rigor.

Transacciones reales frente a aspiraciones

Luis Murias, director general de DAT, explicó que «el valor GANVAM se nutre de transacciones reales», que después se contrastan con los precios de oferta de Internet. Un anuncio, recordó, solo refleja el precio al que un vendedor aspira a cerrar la operación. El índice Ganvam-DAT tiene en cuenta la antigüedad, el kilometraje, el estrés de la batería y los datos telemáticos.

Murias no ve a la inteligencia artificial como una amenaza para el perito. «La inteligencia artificial no viene a quitarnos el trabajo, sino a optimizar tiempos», dijo. Para sacar una media de mercado basta cualquier IA; el estado concreto de cada coche lo sigue valorando el perito.

Donde más pesa el perito

Los ponentes señalaron dos casos en los que la tasación pericial es clave. Uno, los coches de entre 10 y 15 años, en los que el estado de conservación cambia mucho de una unidad a otra. El otro, los eléctricos: en ellos, el estado de salud de la batería se convierte en uno de los factores determinantes de su valor, y la edad y los kilómetros ya no bastan.

El debate lo moderó el presidente de Ganvam, Jaime Barea, que defendió que «el valor GANVAM no es una cifra improvisada». También participó Pablo Molina, portavoz de APCAS, la Asociación de Peritos de Seguros.

La discusión toca de lleno al negocio de la distribución. El valor de un usado decide tasaciones, peritajes e indemnizaciones, y con más eléctricos de segunda mano en circulación, la salud de la batería empieza a pesar tanto como el cuentakilómetros.

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